

(ay,
amor...)
Caminaba
solo en la noche fría,
la ciudad dormida,
la calle vacía.
El destino
me cambió la fortuna...
Aquella noche, por primera vez,
te vi bajo la luna.
Te quedaste allí,
como una diosa parada,
iluminando el barrio
con tu mirada.
Mi corazón latió
desesperado por hablarte,
buscando el valor para acercarme y amarte.
La distancia era corta,
pero el miedo era eterno,
tu belleza quemaba
en medio del invierno.
Tenía las palabras listas,
te juro que sí...
pero al mirarte a los ojos,
me congelé ahí.
¡Y quería decirte!
Lo hermosa que te ves,
abrazarte fuerte y besarte otra vez.
Pero no, no, no,
no...
el miedo me ganó,
tu luz me cegó y mi voz se apagó.
No, no, no, no...
te vi caminar,
y en la bachata de la noche te vi marchar.
Me quedé con las ganas,
con el alma temblando,
con este deseo
que me está matando.
Tu silueta se fue
perdiendo en la bruma,
dejándome solo, abrazado a la luna.
Quería correr
y decirte lo hermosa que te ves,
romper el silencio, inventar un después.
Pero no, no, no,
no...
el miedo me ganó,
tu luz me cegó y mi voz se apagó.
No, no, no, no...
te vi caminar,
y entre el reflejo de la noche te vi marchar.
Bajo la luna...
mami.
La próxima vez no me voy a callar.
No, no, no, no...
no te marche
(no te marches...)