(shhh...) Llegó El Migue...
Ey,
ey...
William Alejandro...
¿Tú querías tiradera?
Pues aguanta.
Alejandro llegó hablando de grandeza,
pero escuché sus barras y encontré pura simpleza.
Se cree una leyenda,
se cree una amenaza,
pero cuando cae el beat su personaje se desbarata.
(hahaha) Dice que es el lobo,
qué tremenda actuación, aúlla por diez minutos y no mete una canción.
Yo no vine a pedir permiso ni aprobación,
vine a demostrar por qué llevo el control.
William, bájate del trono que te queda demasiado grande,
tu flow quiere ser gigante pero apenas puede pararse.
Tú te pintas de feroz,
yo te veo improvisando,
yo tiro una sola barra y tú te quedas pensando.
Mucho “soy el mejor”,
ya me sé ese cuento,
pero tus rimas tienen menos peso que el viento.
Tú quieres frontear, pero no tienes argumento,
yo escribo cuatro líneas y te cambio el pensamiento.
Lobo, lobo… ¿dónde está la mordida?
Tanto aullido pa’ tan poca gasolina.
Te crees depredador, qué película tan fina,
pero el beat te pone nervioso cuando El Migue se aproxima.
RIP Alejandro, se acabó tu presentación,
tu corona era de plástico y perdió la condición.
Mucho fronteo, mucha conversación,
pero llegó El Migue y se apagó la transmisión.
RIP Alejandro, escucha la repetición,
cada barra que te tiro viene con precisión.
Tú querías guerra, buscaste la ocasión,
ahora estás mirando cómo se escribe una canción.
Tu flow está perdido,
necesita dirección, yo soy el GPS que te encuentra la solución.
Tú vienes con diez frases buscando aprobación,
yo digo tres palabras y se prende el callejón.
Dices “soy el uno”,
pero uno ¿de qué?
Porque si hablamos de flow,
todavía no sé. (hahaha) Tú tienes mucha boca,
eso sí te lo doy,
pero cuando suena el beat ni sabes dónde estoy.
Tu lobo está dormido,
se olvidó de despertar,
yo llegué con el beat y lo mandé a descansar.
Quieres ser amenaza, quieres intimidar,
pero tus propias barras te empiezan a delatar.
No te salva el lobo,
no te salva el nombre,
no te salva la pose ni aunque te pongas uniforme.
Tú puedes gritar fuerte,
puedes frontear el doble,
pero si la barra está floja,
ningún rugido la compone.
Tu corona se derrite cuando escucha mi canción,
tu supuesto campeonato terminó en la primera ronda.
Yo no necesito gritar para llamar la atención,
porque cuando digo “El Migue” ya conocen la misión.
Tú eres mucho personaje,
poco contenido, yo soy mucho trabajo,
por eso estoy encendío.
Tú llegaste confiado, saliste confundido,
porque pensabas que era juego y el beat quedó prendido.
Aúlla otra vez, lobo,
a ver si ahora te sale,
que cada vez que tiro una barra tu personaje se cae.
Tú querías respeto, primero tienes que ganarte que yo vine sin miedo
y no pienso regalarte.
RIP Alejandro, se acabó la función,
el lobo perdió la conexión.
Mucho “soy el duro”,
mucha imaginación, pero El Migue puso el punto final en la canción.
RIP Alejandro, grábate esta presión,
porque cuando vuelva el beat viene otra contestación.
Tú querías tiradera, pues toma la situación: El Migue en el micrófono
y Alejandro sin reacción.
(shhh...) Llegó El Migue...
Se acabó el aullido.
Se apagó el show.
RIP ALEJANDRO.