

Hijo mío,
¿por qué lloras?
¿Por qué te alejas de mi voz?
Yo sigo aquí,
nunca me he ido,
aún late mi amor
dentro de tu corazón.
Te veo correr buscando respuestas,
con el alma cansada y mil puertas abiertas.
Persigues el mundo, olvidando tu paz,
y no ves que en mis brazos la puedes hallar.
¿Cuántas noches has llorado en silencio?
¿Cuántas veces has perdido el aliento?
Yo recogí cada lágrima tuya,
aun cuando dudabas de mi presencia y ayuda.
Pero hoy te llamo,
escucha mi voz, levanta tus ojos,
aquí estoy yo. No esperes mañana para regresar,
mi amor todavía te puede alcanzar.
¡DESPIERTA,
ALMA MÍA, DESPIERTA!
Que el cielo todavía te espera.
Abre tus ojos, escucha al Señor,
hay una llamada tocando tu interior.
¡DESPIERTA, QUE AÚN HAY ESPERANZA!
Mi gracia derriba cualquier muralla.
No dejes que el mundo te robe la fe,
Dios sigue llamando, ¡levántate y cree!
No todo lo que brilla te dará felicidad,
ni todo el que te aplaude te dirá la verdad.
Hay heridas que escondes detrás de una sonrisa,
pero Dios conoce tu dolor y no tiene prisa.
No estás olvidado, no estás perdido,
incluso en el valle,
Él sigue contigo. Aunque hayas caído,
puedes comenzar,
la mano de Dios te vuelve a levantar.
Escucha ese fuego dentro de tu ser,
esa voz que te dice: vuelve a creer.
Todavía hay propósito, todavía hay luz,
abre el corazón y regresa a Jesús.
¡DESPIERTA,
ALMA MÍA, DESPIERTA!
Que el cielo todavía te espera.
Abre tus ojos, escucha al Señor,
hay una llamada tocando tu interior.
¡DESPIERTA, QUE AÚN HAY ESPERANZA!
Mi gracia derriba cualquier muralla.
No dejes que el mundo te robe la fe,
Dios sigue llamando, ¡levántate y cree!
Y si mañana no llega para ti,
¿habrás escuchado lo que habla dentro de ti?
No es una amenaza,
es amor celestial, Dios toca tu puerta,
te quiere abrazar. Hoy dejo mi orgullo,
hoy vuelvo a creer,
pongo mi vida en Tus manos otra vez.
Ya no quiero huir,
ya no quiero esperar,
¡mi alma está despierta,
te vuelvo a buscar!
¡DESPIERTA,
ALMA MÍA, DESPIERTA! ¡Que la luz de Dios rompa las tinieblas!
Hoy abro mis brazos,
te entrego mi voz,
mi vida comienza de nuevo en Tu amor.
¡DESPIERTA,
QUE AÚN HAY ESPERANZA!
¡Que el fuego de la fe vuelva a mi alma!
Mientras tenga vida, te voy a adorar,
¡mi Dios, para siempre te voy a amar!
Señor, aquí estoy…
He escuchado Tu voz.
Mi alma despierta…
Y regreso a Tu amor.