

Desde muy joven trae metas en la mente,
no le asusta el camino ni lo que diga la gente.
Con trabajo y sacrificio va escribiendo su destino,
paso a paso va avanzando por su propio camino.
Marely sueña en grande,
eso todos lo saben,
quiere llegar muy lejos y nunca piensa rajarse.
Aunque está joven de edad,
tiene firme el corazón,
y trabaja cada día con esfuerzo y dedicación.
Mientras otros descansan o prefieren esperar,
ella sigue caminando sin dejar de luchar.
Porque sabe que los sueños no llegan por casualidad,
se construyen con trabajo,
paciencia y voluntad.
Y ahí va Marely,
persiguiendo su destino, con la frente siempre en alto recorriendo su camino.
No le teme al sacrificio ni a las noches sin dormir,
porque sabe que mañana todo va a rendir.
Y ahí va
Marely, con sus sueños por delante,
demostrando que la edad nunca es lo más importante.
Con esfuerzo y con orgullo va buscando su lugar,
porque tiene grandes metas que piensa alcanzar.
Cada día es una prueba,
cada paso una lección,
pero nunca se detiene cuando habla el corazón.
Tienen planes y objetivos que quiere realizar,
y por ellos da la vida sin dejar de trabajar.
Su familia es su motivo,
su futuro su
motor, y aunque el camino sea duro nunca pierde el valor.
Porque sabe que los años le darán la recompensa,
de todo aquello que hoy construye con paciencia.
Que se escuche fuerte el nombre de Marely al pasar,
una joven que a sus sueños nunca deja de apostar.
Y aunque falte mucho camino por delante que recorrer,
con trabajo y con esfuerzo los va a poder vencer.
Porque Marely sueña en grande y lo va a demostrar,
que los sueños más bonitos también se pueden alcanzar.