

Hoy me miro en el cristal y ya no tiembla la verdad.
Cada marca que dejó se volvió fuerza en mi voz.
No preguntó quién te llevó,
ni el daño que quedó.
Solo sé que desperté y otro rumbo señalé.
Ya no espero tu regreso,
ni le temo al silencio.
Lo que un día me rompió hoy me enseña a volar.
Y en el reflejo
veo algo nuevo,
una mujer que ya no tiene miedo.
No necesito de tu fuego para encender lo que yo quiero.
Lo que perdí,
lo recupero,
y en el reflejo ya me veo.
Si algún día
me buscas, no habrá puerta entreabierta.
Guardé las llaves del ayer y las tiré por la ventana.
Aprendí que un corazón no se arregla con promesas.
Y que el amor propio también se grita y se respeta.
Ya
no espero tu regreso,
ni le temo al silencio.
Lo que un día me rompió hoy me enseña a volar.
Y en el reflejo veo algo nuevo,
una mujer que ya
no tiene miedo.
No necesito de tu fuego
para encender
lo que yo quiero.
Lo que perdí, lo recupero,
y en el reflejo ya me veo.
No soy la sombra que dejaste,
ni la mitad de tu verdad.
Soy el paisaje que se pinta cuando aprendo a perdonar.
No te guardo,
no te espero,
no me atan tus cadenas.
El espejo ya me muestra libre,
entera, aunque duela.
Y en el reflejo veo algo nuevo,
una mujer que ya no tiene miedo.
No necesito de tu fuego
para encender lo que yo quiero.
Lo que perdí, lo recupero,
y en el reflejo ya me veo.
Ya me veo, ya me veo.
Hoy me miro en el cristal y
sonrío sin mirar atrás.