

(hablado) Dicen que el tiempo cura todo…
pero hay amores que el tiempo no cura,
los fortalece.
Y yo tengo la suerte de tenerte a ti,
mi vieja…
veinte años
y todavía me tiemblo cuando te miro.
Veinte años no se dicen fácil,
se dicen con la piel y con la fe,
con las mañanas que empezamos juntos
y las que sin querer también peleé.
Mi vieja
tiene el carácter de un toro,
pero el corazón de un amanecer,
si se enoja,
tiembla la casa,
pero si ama, no hay quien la haga retroceder.
Mi vieja, mi compañera,
la que aguanta mi carácter y mi andar,
dos décadas de amarte de verdad,
y todavía te vuelvo a enamorar.
Mi vieja, la que no se raja,
la que sabe cuándo debo callar,
si volviera a nacer,
te buscaría otra vez,
mi vieja, no te voy a soltar.
No todo ha sido flores en el camino,
hubo tormentas que supimos cruzar,
tú con esa fuerza que te sobra,
yo con ganas
de no
fallarte más.
Y en medio de la risa y la locura,
nos salió un pendejillo pa' cuidar,
que salió con tu carácter y
mi maña, pero es lo más bonito que pudimos sembrar.
Y si el tiempo me pregunta por qué sigo aquí,
le diré que tu fuerza me enseñó a vivir,
que no cambio tus canas por nada,
mi vieja,
eres mi eternidad.
Mi vieja, mi compañera,
la que aguanta mi carácter y mi andar,
dos décadas de amarte de verdad,
y todavía te vuelvo a enamorar.
Mi vieja, la que no se raja,
la que sabe cuándo debo callar,
si volviera a nacer,
te buscaría otra vez,
mi vieja, no te voy a soltar.
Mi vieja…
dos décadas contigo,
un pendejillo que nos hace reír,
y las que nos faltan por bailar.