Sonaron cuatro toquidos
Y le abrieron la puerta
Era el niño de los camotes
Que ofrecía su producto alzando la
voz "Compran camotes"
El comprador le dijo que no
El muchacho con su gorrita no
se dio por vencido Tocó la
puerta siguiente Le dijo una señora:
"No hay dinero"
El muchacho se dio la vuelta
Y continuó con su venta
Tocó la tercera puerta
Y le dijo el que salió
de esa casa Que si compraba
camotes Y furioso
le cerró la puerta con fuerza
Casi le daba con la puerta
Pero el muchacho siguió su camino
Ofreciendo sus camotes del cerro
Tocó la puerta,
le abrieron
Ofreciendo camotes El muchacho levantó la
voz Diciendo: "Camotes"
El comprador le dijo "Si no
es el hijo,
¿qué?"
No, el muchacho agachado
Un poco agüitado Casi se iba,
pero el que abrió la puerta
Le dijo: "No te creas,
muchacho
Ya sabemos que es el hijo
de Chuy
Te vamos a comprar" Al muchacho
le dio gusto y sonrió Y
siempre el muchacho pensó
Que cuando te cierran dos o
tres y tres,
cuatro puertas Se te abrirán muchas
más
Cientos del nombre de Dios Porque
la puerta que Dios cierra Nadie
la puede ni abrir Y la
puerta que Dios abre Nadie la
puede cerrar
Por eso, amigos
Siempre tengan fe