

(ahhhh, ohhhh)
Sin ninguna duda,
mi corazón se entregó
a un amor que nació
en el susurro del viento,
cuando cerré los ojos y cada latido pronunció tu nombre
como si fuera una plegaria
hecha
de luz.
Tú eres canción,
eres la serenata que acaricia mi alma y convierte cada silencio en
un poema que solo tú puedes entender. (aahhh)
Tus labios, esa curva perfecta,
abren la puerta a la sonrisa que me desarma,
que me encuentra, que me hace eterno.
En la arena dibujo dos corazones: el tuyo y el mío,
porque hasta la tierra sabe que nuestras almas se buscan.
La luna y las estrellas
bendicen nuestro amor,
y perderme sería
imposible a tu lado,
porque contigo descubro mi nombre,
mi destino, mi verdad.
Sin ninguna duda,
mi corazón se entregó a la mujer de mis sueños,
a la que convierte mi vida en un milagro que
no quiero dejar de vivir. (¡sí!)
(susurro en el viento)