

En Grand Prairie se apaga el día
y tu nombre
me vuelve a casa.
Betzabe, si el mundo se balancea,
tu mano es el puerto
que no falla.
No hay tempestad que me separe
de la luz que hay en tu mirada.
Contigo el mar se vuelve cielo,
contigo el tiempo se detiene.
Aunque el barco tiemble en el viento,
mi corazón contigo viene.
Y si cae la noche fría,
tú eres el calor que me abriga.
Contigo el mar…
contigo el mar.
Dos hijos de un mismo camino,
tú y yo armando el sueño despacio.
Tu risa desarma el destino; tu amor es mi mapa y mi
espacio.
Contigo el mar se vuelve cielo,
contigo el tiempo se detiene.
Aunque el barco tiemble en el viento,
mi corazón contigo viene.
Y si cae la noche fría,
tú eres el calor que me abriga.
Contigo el mar…
contigo el mar.
Si mañana el agua sube
y el horizonte se hace gris,
yo elijo tu nombre en la tormenta:
Betzabe…
quédate en mí.
Contigo el mar se vuelve cielo,
contigo el tiempo se detiene.
Por siempre, en cada marea,
mi corazón contigo viene.
Contigo el mar… forever yours.