

Hay amores que llegan a la vida
y cambian para siempre el corazón…
Yo tuve la dicha de recibir tres.
Josué… Ángel…
y José.
Mis nietos,
esta canción es para ustedes.
Todavía puedo recordar cuando los miraba pequeños,
cuando corrían por la casa persiguiendo tantos sueños.
Y mientras fueron creciendo
yo los miraba sin hablar,
queriendo detener el tiempo
sabiendo
que no iba a esperar.
Hoy los miro y me pregunto: “¿En qué momento sucedió?”
Aquellos niños de mis brazos la vida me los convirtió en tres
muchachos con caminos que algún día tendrán que andar… Y aunque me
llena de orgullo,
también
me cuesta aceptar.
Porque ustedes van creciendo
mientras yo voy viendo
los años pasar,
y hay noches en que quisiera
volverlos pequeños una vez más.
Josué, Ángel y José,
mis tres muchachos queridos,
si supieran cuántas veces le dieron alegría a mi camino.
Josué, Ángel y José,
tres pedazos de mi corazón,
tal vez no siempre les he dicho todo lo que siente esta
abuela por los tres.
Y si algún día están muy lejos
y llegan a recordar mi voz,
quiero que sepan que en mis brazos siempre tuvieron un hogar.
Josué, nunca tengas miedo
si la vida
te hace tropezar,
hasta el hombre más valiente alguna vez tiene que llorar.
Ángel, conserva tus sueños,
que nadie te los haga abandonar,
y cuando el mundo se ponga difícil,
acuérdate de tu abuela y vuelve a intentar.
Y tú, José, sigue adelante,
todavía tienes tanto por vivir,
que nunca te falte una sonrisa ni personas que te hagan feliz.
Son diferentes mis muchachos,
cada uno tiene su forma de ser,
pero cuando digo sus tres nombres se me llena el alma de
querer.
Josué, Ángel y José,
cómo quisiera detener los años,
volver a aquellos días cuando cabían completos en mis brazos.
Pero el tiempo no pregunta,
simplemente sigue su camino,
y mientras ustedes van creciendo yo agradezco haberlos tenido conmigo.
Si alguna vez me ven llorando,
no piensen que es por tristeza nada más… Es que una abuela
también llora cuando mira a sus nietos volar.
Mis niños… Quizá algún día comprenderán
por qué una abuela pregunta tanto:
“¿Ya comiste?”
“¿Cómo estás?”
“¿Cuándo vas a venir?”
No es por molestarlos…
Es porque cuando uno ama tanto siempre quiere saber
que los suyos están bien.
Y si alguna vez fui regañona,
si alguna vez los hice enojar,
perdónenme, mis muchachos… era mi manera de cuidarlos
un poquito más.
Josué, Ángel y José,
mis tres nietos, mi alegría,
gracias por haber llenado
tantos años de mi vida.
Que Dios me permita verlos cumplir aquello que quieran lograr,
y mientras pueda estar con ustedes los voy a abrazar un poquito
más. Porque el tiempo sigue andando y nadie lo puede detener… Pero
hay algo que ni los años van a conseguir desaparecer: el amor
que siente una abuela por Josué,
Ángel y José. Y si algún día escuchan esta canción
cuando ya hayan pasado muchos años… no quiero que solamente lloren.
Quiero que recuerden
cada
abrazo, cada regaño, cada comida juntos,
cada vez que estuvimos en
familia. Y que nunca olviden una cosa: Josué… Ángel… José… Para el
mundo ustedes podrán crecer… pero para su abuela siempre van a ser
sus niños.