

Una mujer de cabello encendido
cruza el espejo sin explicar,
no tomo su historia,
recibo la pregunta:
¿quién soy cuando nadie me viene a mirar?
Pies en la tierra,
pulso en la voz,
cuatro caminos regresan a hoy.
Tengo dos horizontes dentro de mí,
tierra que danza, estrella que vi.
Miro de frente, regreso al presente,
no necesito forzar la verdad.
Tengo dos horizontes dentro de mí,
vuelo y raíz aprendiendo a latir.
Honro el misterio, conservo mi centro,
lo que sea mío sabrá regresar.
Una mujer de bronce levanta
el ritmo antiguo de la comunidad.
Otra es dos rostros,
ninguno es frontera,
el cielo la escucha,
la tierra también.
Laura abre el aire,
cambia la altura, veo mi camino sin abandonarme.
Si fue memoria, símbolo o sueño,
hoy elijo el modo de acompañarme.
Tengo dos horizontes dentro de mí,
tierra que danza, estrella que vi.
Miro de frente, regreso al presente,
no necesito forzar la verdad.
Tengo dos horizontes dentro de mí,
vuelo y raíz aprendiendo a latir.
Honro el misterio, conservo mi centro,
lo que sea mío sabrá regresar.
Aquí.
Ahora.
Cuerpo y verdad.
El símbolo queda; yo puedo cerrar.