

A veces me pregunto…
¿en qué momento dejamos de sentirnos seguros?
En Ecuador hay niños que ya no sueñan con jugar tranquilos… jóvenes
que
tienen miedo
de
salir…
padres que trabajan y no saben si mañana tendrán
para llevar el pan a su casa… y nuestros abuelitos…
que después de toda una vida de esfuerzo,
también tienen miedo.
Nos están robando mucho más que nuestras cosas… nos están robando el
sueño.
Le roban los sueños a los niños,
la esperanza a la juventud,
la tranquilidad a los padres,
y hasta la paz de nuestros abuelos.
Se llevan lo nuestro,
lo que con tanto esfuerzo conseguimos,
mientras muchas familias
se preguntan qué harán mañana.
Nos dejan con miedo,
nos dejan sin pan,
nos quieren quitar la esperanza de volver a vivir en paz.
Pero todavía estamos aquí,
todavía podemos luchar,
todavía queda esperanza
en cada corazón que no se rinde.
¡Ecuador, no pierdas la fe!
Aunque hoy nos duela el alma,
aunque hoy parezca difícil volver a sonreír,
vamos a levantarnos otra vez.
Porque esta lucha no será para siempre,
porque la noche también tiene un final,
y llegará el día
en que volvamos a abrazarnos sin miedo,
a caminar tranquilos,
a vivir en paz. (ohhh)
Quiero volver a jugar en la calle,
quiero volver a ver a mi familia tranquila,
quiero que mi mamá no tenga miedo cuando salgo,
quiero que mi papá vuelva a casa con una sonrisa.
Quiero crecer en un Ecuador
donde estudiar
sea un sueño posible,
donde trabajar alcance para vivir,
donde nuestros paisajes vuelvan a llenarse de gente,
de familias, de risas… Quiero volver a mirar mi país
sin miedo.
Y si hoy estamos llorando…
mañana volveremos a sonreír.
Si hoy estamos de rodillas…
mañana volveremos a levantarnos.
Si hoy sentimos que todo está perdido… recordemos que todavía tenemos algo
que nadie puede quitarnos: la esperanza.
Tengo fe en mi Dios,
porque sé que Él nos escucha.
Y muy pronto, muy pronto,
volveremos a sonreír. Volveremos a trabajar,
volveremos a abrazarnos, volveremos a compartir el pan,
volveremos a visitar nuestros paisajes,
volveremos a sentir orgullo de nuestra tierra.
Esta lucha pronto acabará.
¡No desmayemos! Oremos… sigamos adelante… porque Dios
sí nos escucha.
Ecuador… todavía tenemos esperanza.
Todavía tenemos sueños.
Y mientras exista un corazón
que crea en un mañana mejor…
no nos habrán vencido.
“Volveremos a sonreír.”