

Fui yo quien puso la distancia,
aunque doliera hacerlo así,
sabía que quedarme cerca
era olvidarme un poco de mí.
No fue porque no te quisiera,
ni porque dejara de sentir,
a veces amar también significa
saber cuándo hay que partir.
Y aunque mi cabeza diga
que fue lo mejor para los dos,
hay noches en que tu recuerdo se queda hablando con mi voz.
Porque alejarme no fue olvidarte,
solo aprendí a vivir sin buscarte.
Puse kilómetros entre los dos,
pero no pude ponerlos en mi corazón.
Y aunque fui yo quien cerró la puerta,
todavía hay una parte que te espera.
No sé si algún día volveremos a hablar… pero hay distancias que
no saben separar.
No te culpo por lo que vivimos,
ni me arrepiento de lo que sentí.
Fuiste importante en mi camino,
aunque el camino cambiara para mí.
Quizás algún día, sin esperarlo,
la vida nos vuelva a cruzar.
Y si sucede, no habrá reproches,
solo cosas que nunca pudimos olvidar.
Yo elegí la distancia,
pero no elegí extrañarte.
Elegí salvarme a mí mismo,
pero no dejar de pensarte.
Y quizá eso sea lo más difícil: saber que fue la decisión
correcta
y aun así… echarte de menos.
Porque alejarme no fue olvidarte,
solo aprendí a vivir sin buscarte.
Puse kilómetros entre los dos,
pero no pude ponerlos en mi corazón.
Y aunque fui yo quien cerró la puerta,
todavía hay una parte que te
recuerda. Tal vez la vida nos vuelva a encontrar…
o tal vez esta sea la distancia que elegí
para amar.