

¡Ahí le va, mi chiquitita!
Para que sepa lo que manda este corazón...
Por los caminos de tierra yo caminaba muy solo,
no me importaba
la fiesta, ni las botellas ni el oro.
Mi pecho estaba vacío,
mi alma no tenía dueño,
hasta que vi tu mirada que me robó hasta el sueño.
Fue en las fiestas de aquel pueblo
donde te vi la primera,
tropezaste en la banqueta,
levantando polvadera. Fue un detalle tan gracioso,
ver cómo te sonrojabas,
te di la mano al instante y en mis brazos te quedabas.
Y
hoy le doy gracias al cielo por cruzar nuestros caminos,
la gente dice que es suerte,
yo digo que fue el destino.
Eres la flor más hermosa que floreció en mi parcela,
por ti me juego la vida,
mi amor por los vientos vuela.
Ya no me siento perdido,
ahora ya tengo un motivo,
con esos ojos bonitos,
nomás por mirarlos vivo.
Te escribí este corridito que sale del corazón,
para que sepa la raza que tú eres mi bendición.
¡Y puro pa' delante,
mi reina! Aquí tiene a su humilde servidor.