

Tú corrías siempre delante de mí,
y yo sabía que ibas a volver.
Íbamos juntos al bosque,
tu lugar favorito, nuestro lugar también.
Tan fiel y obediente,
siempre caminando junto a mí.
A donde yo iba,
tú estabas, nunca me dejabas ir.
Y cuando yo tenía que marcharme,
te quedabas esperando mi regreso.
Me extrañabas tanto que hasta olvidabas comer,
como si tu corazón supiera que yo era tu hogar.
Y aunque el tiempo pase,
yo no te puedo olvidar.
Porque hay amores que no terminan,
solo aprenden a esperar.
Y sé que en otra vida
nos vamos a encontrar.
Tú vas a correr hacia mis brazos,
y yo te voy a reconocer.
Y sé que en otra vida
te volveré a abrazar.
No habrá despedidas, no habrá miedo de perderte jamás.
Porque tú fuiste mi compañero,
mi hogar, mi gran amor.
Y si las almas se encuentran de nuevo,
sé que volveremos a ser
tú y yo.
Todavía escucho tus pasos cuando la casa está en silencio.
Y todavía siento que me esperas como lo hiciste tantas veces.
Hacías que una casa fuera hogar,
solo con estar junto a mí.
Y aunque me dolió tanto perderte,
sé que luchaste por quedarte aquí.
Quizás te quedaste un poco más,
porque no querías verme llorar.
Y aunque tu cuerpo ya estaba cansado,
tu amor no se quería marchar.
Porque hay amores que no terminan,
solo aprenden a esperar.
Espera por mí, Rex,
donde no exista el dolor.
Yo voy a encontrarte,
como tú siempre me encontrabas a mí.
Y cuando vuelva a verte,
no habrá lágrimas esta vez.
Solo voy a abrazarte
y decirte:
“Sabía que volveríamos a encontrarnos otra vez.” Y sé que en otra
vida
nos vamos a encontrar.
Tú vas a correr hacia mis brazos,
y yo te voy a reconocer.
Y sé que en otra vida
te volveré a abrazar.
Volveremos juntos al bosque,
a nuestro lugar. Porque tú fuiste mi compañero,
mi hogar, mi gran amor.
Y si las almas se encuentran de nuevo,
sé que volveremos a ser tú y yo.
En otra vida… Rex,
te voy a encontrar.