

Crucé mil desiertos de polvo y de sal
buscando una estrella, buscando una señal.
Y en cada pisada que daba sin ver
el viento me hablaba de lo que dejé. (mhhhm)
Cansado de huir, cansado de andar
paré mis zapatos frente al ancho mar.
Y al detener el temblor de mis pies
todo lo que buscaba ya estaba otra vez.
Porque el camino
no estaba adelante
no era una cumbre,
no era un instante.
Estaba en el aire,
rodeándome aquí
cuando por fin me olvidé de buscar y encontré la verdad en
mí. (ooooh)
La tierra que piso comprende mi voz
ya no corro a ciegas detrás del veloz.
La brisa que abraza me cuenta el porqué
el mapa más claro es el que borré.
Siempre estuvo aquí... (ahhhh)