

Oh… oh…
Oh…
oh…
Habia una cancion sonando
desde algun bar junto al rio,
una guitarra contando
historias de amor y olvido.
Tu estabas junto al agua,
mirando el atardecer,
y yo cargaba en silencio
todo aquello que no supe perder.
Y el viento movia tu cabello
como una bandera al sol,
y algo dentro de mi pecho se rindio sin condicion.
Fue en el Muelle de San Francisco,
bajo aquel inmenso azul,
donde el viento nos encontro sin preguntar quien eras tu.
Y mientras sonaba la musica,
lenta como un viejo tren,
tus labios cambiaron mi rumbo y ya no fui el mismo despues.
Oh… San Francisco… Oh… despues… El lago siguio tranquilo,
las nubes siguieron su andar,
pero algo cambio esa tarde cuando te vi sonreir al llegar.
No hubo promesas de cine,
ni discursos para recordar,
solo dos almas cansadas
aprendiendo de nuevo a confiar.
A veces la vida sorprende
cuando menos quieres creer,
y te regala un instante
capaz de cambiar tu ayer.
Fue en el Muelle de San Francisco,
bajo aquel inmenso azul,
donde el viento nos encontro sin preguntar quien eras tu.
Y mientras sonaba la musica,
lenta como un viejo tren,
tus labios cambiaron mi rumbo y ya no fui el mismo despues.
No se si fue el verano,
o la forma de mirar,
pero encontre en tus brazos un lugar donde descansar.
Y si la vida nos separa,
si el destino cambia el plan,
siempre habra una tarde viva
junto al agua de San Francisco.
Fue en el Muelle de San Francisco,
donde aprendi la verdad:
que el amor llega despacio
como llega la marea al mar.
Y si algun dia me pierdo,
se muy bien donde volver: al muelle donde tus besos me ensenaron
a renacer. Muelle de San Francisco…
Muelle de San Francisco… Muelle de San Francisco… donde te volvi a
encontrar…