

Busqué al Señor en mi aflicción
y Él me oyó,
me libró del temor
Este pobre
clamó en la oscuridad
y Su voz me alcanzó,
rompió mi soledad
Tu ángel acampa alrededor defiende al quebrantado corazón
Y aunque el miedo gritó,
Tú nunca me soltaste Cada lágrima que derramé,
Tú la guardaste
Llevas la cuenta de mis lamentos
Has recogido mis lágrimas en un frasco de cristal
Cada una en Tu libro
has anotado
No me olvidas, jamás me has dejado
Bendeciré al Señor en todo tiempo
Su alabanza no callará jamás en mis labios En Él se gloria
mi alma entera
Los humildes lo oirán y se alegrarán Prueben y vean que el
Señor es bueno Dichoso aquel que en Él encuentra reposo Y cuando
el llanto volvió, Tu paz me rodeaba
Cada lágrima que lloré,
en Tus manos quedaba
Llevas la cuenta de mis lamentos Has recogido mis lágrimas en un
frasco de cristal
Cada una en Tu libro has anotado
No me olvidas, jamás me has dejado
Sus ojos están sobre los justos Sus oídos atentos a mi clamor
Muchas son mis aflicciones,
lo sé Pero de todas Él me librará ¡Llevas la cuenta de
mis lamentos! Has recogido mis lágrimas en un frasco de cristal Cada
una en Tu libro has anotado
No me olvidas, jamás me has dejado
En Tu frasco…
en Tu libro… Cada lágrima,
mi Dios, guardaste Tú
Jamás me has dejado.