

Desde pibe en las cuestas,
soñando con motos, pero la vida me pidió cargar más que sueños…
Hoy canto lo que viví,
no lo que inventan.
Obrero desde los 14,
con las manos reventás,
cemento en la ropa,
orgullo en la mirada.
La espalda rota, pero el alma nunca cansá,
dejé mis sueños en pausa pa' levantar mi casa.
Mi primera moto ahí sigue,
sin cadena pa' no tentarme,
las bicicletas desmontadas pa' que no vuelva a escaparme.
La de tierra abandonada,
sin depósito ni aire,
porque sé que si la arranco,
vuelvo a volar sin nadie.
Y aunque el dolor me tumbe a veces,
yo sigo firme, sigo de pie.
No tengo miedo por mí,
tengo miedo
de lo que pueda romper.
Pero cuando canto, mi niño,
me siento libre, como en la cumbre con la moto y la
brisa encima. Si suena el barrio,
si suena una obra,
suena mi vida, reguetón canario con sabor a heridas que sanan.
Y tú mirándome con esa carita fina,
que me enciende más que una curva en la bajadita.
No soy de juegos,
pero tú me dominas,
picantona elegante, tú eres gasolina.
Ay mi madre
Amores imposibles, otros que nunca llegaron,
corazones que dejé atrás pa' que otros respiraran.
Yo siempre fui de dar más de lo que me daban,
por eso mi música suena a verdad y no a fachada.
Las noches duras donde el dolor me retaba,
pero yo con tumbao seguía,
nunca me doblaba. Y aunque la vida me quitó lo que más
amaba, la libertad la encontré en cada letra que sonaba.
Y tú cerquita, jugando con mi calma,
tienes un tumbao
que me rompe el alma.
No digo nada, pero tú lo sabes,
que si me miras así…
se me olvidan los males.
Pero cuando canto, mi niño,
me siento libre, como en la cumbre con la moto y la
brisa encima. Si suena el barrio,
si suena una obra,
suena mi vida, reguetón canario con sabor a heridas que sanan.
Y tú mirándome con esa carita fina,
que me enciende más que una curva en la bajadita.
No soy de juegos,
pero tú me dominas,
picantona elegante, tú eres gasolina.
Ay mi madre
No busco fama, busco verdad.
Si suena un barrio,
sueño yo.
Libre en la cumbre… aunque ya no suba.