

Todavía no hemos despertado,
aunque digamos que sí
Sesenta y ocho creyeron
lo que alguien quiso sembrar,
la mentira fue ligera
y aprendió rápido a volar.
La verdad venía despacio,
sin disfraz, sin maquillaje,
pero nadie la esperaba porque no traía espectáculo ni traje.
La mentira corre, la verdad camina,
una vende fuego, la otra medicina.
No creas primero, aprende a mirar,
que hasta la repetición puede engañar.
Treinta y uno preguntan
lo que otros callan por paz,
no por odio a la patria,
sino por amarla más.
Preguntar no es rebeldía
cuando nace del deber,
también se honra una bandera
exigiendo claridad y bien.
Primero te hacen olvidar,
después te enseñan a obedecer,
luego te invitan a comprar lo que no necesitas tener.
Pero hay una grieta pequeña por donde entra claridad.
Todavía no hemos despertado,
pero la mañana viene ya,
si una página enciende el alma,
todo un pueblo puede mirar.
Todavía no hemos despertado,
pero no es tarde para ver.
Y si este libro te incomoda,
déjalo trabajar en ti,
a veces Dios usa preguntas para enseñarnos a vivir.