

Hay una luz roja
encendida
sobre el rostro de la edad
Hay una luz roja encendida sobre el rostro de la edad,
un aviso silencioso
que no queremos mirar.
La pantalla no pregunta,
la pantalla solo da,
y entre más cosas recibimos,
menos sabemos quién manda.
Roja está la noche,
roja la señal, rojo está el aviso de esta humanidad.
Si la luz te atrapa,
vuelve a respirar, todavía hay tiempo para despertar.
El dedo sigue deslizando,
la mente deja de elegir,
cada imagen es un anzuelo que promete hacerte feliz.
Pero
el alma, aunque esté cansada,
tiene memoria de luz,
y sabe que no hay descanso donde reina la multitud.
Noventa y siete por ciento,
casi todo alrededor, respiramos propaganda sin saber su olor.
Si casi todo me habla,
¿quién me deja escuchar?
Si casi todo empuja,
¿quién me enseña a parar?
Roja está la noche,
roja la señal, rojo está el aviso de esta humanidad.
Si la luz
te atrapa, vuelve a respirar,
todavía hay tiempo para despertar.
Lee la señal, lee la intención,
mira quién gana con tu reacción.
Y si el libro abre una puerta,
es para enseñarte a ver.