

Ay…
Suena la guitarra en la esquina,
y el aire huele a sal…
Caminito de tierra y faroles,
mi sombra baila al pasar,
llevo sueños en los bolsillos
y ganas de volar.
Mi madre reza bajito,
mi padre mira al mar,
yo llevo fuego en el pecho que no se quiere apagar.
Y aunque la noche esté fría,
yo no dejo de cantar,
porque cuando cierro los ojos me siento en libertad.
Luna, luna de mi barrio,
alúmbrame sin parar, que aunque el mundo esté callao yo no me
voy a callar. Que tengo el alma encendida,
como brasa en el hogar,
y aunque me falte el camino yo lo vuelvo a encontrar.
Zapatillas desgastadas, pero firme el caminar,
cada paso es una historia que nadie puede borrar.
Los amigos en la plaza riendo sin pensar,
que la vida son momentos
que no vuelven jamás.
Y aunque el viento sople fuerte,
yo no me voy a doblar,
que aprendí de mis raíces lo que es luchar y aguantar.
Luna, luna de mi barrio,
alúmbrame sin parar, que aunque el mundo esté callao yo no me
voy a callar. Que tengo el alma encendida,
como brasa en el hogar,
y aunque me falte el camino yo lo vuelvo a encontrar.
Ay, si me pierdo en la noche que me venga a buscar
el sonido de una guitarra y mi forma de soñar.
Que no quiero riquezas,
ni oro pa’ aparentar,
solo quiero mi verdad y a los míos abrazar.
Luna, luna de mi barrio,
no me dejes de alumbrar,
que mientras siga cantando nunca me voy a apagar.
Que soy viento y soy camino,
soy raíz y soy cantar,
y aunque caiga mil veces me vuelvo a levantar.
Ay… que suene la guitarra… que la noche es mía
ya…