

Aquí estoy, delante de Ti,
con mi alma abierta,
vengo a rendirme. No tengo riquezas que pueda ofrecer,
solo este corazón que te quiere creer.
Jesús, mi esperanza, mi eterno refugio,
mi roca firme, mi amor más profundo.
Cuando pronuncio Tu nombre,
Señor, algo despierta dentro de mi corazón.
Cuando las fuerzas me abandonaron,
Tus manos de amor me levantaron.
Cuando la noche cubrió mi caminar,
Tu luz divina me vino a encontrar.
Tú eres el agua en mi desierto,
la voz que calma mi sufrimiento.
No hay imposible delante de Ti,
Jesús amado, mi razón de vivir.
Que tiemble la tierra,
que ruja el mar,
Tu poderosa voz los puede silenciar.
No existe tiniebla que venza Tu luz,
¡mi Rey victorioso, mi amado Jesús!
¡Hay poder, hay poder
en el nombre de
Jesús! Hay victoria, hay esperanza,
hay salvación en Su luz.
Toda cadena se rompe ante Tu majestad,
y el corazón que está herido encuentra libertad.
¡Jesús, Jesús, mi eterno Salvador!
Reinas por siempre, poderoso
Señor. Que toda la tierra proclame Tu gloria,
¡Tuya es la fuerza,
Tuya es
la
victoria!
Los ciegos vieron, los muertos vivieron,
los corazones quebrados creyeron.
Tu mano alcanza al que perdido está,
Tu amor al caído vuelve a levantar.
La cruz no pudo apagar Tu grandeza,
venciste a la muerte,
venciste las tinieblas. La tumba vacía proclama verdad: ¡Jesucristo vive por la
eternidad!
Que tiemble la tierra,
que ruja el mar,
Tu poderosa voz los puede silenciar.
No existe tiniebla que venza Tu luz,
¡mi Rey victorioso, mi amado Jesús!
¡Hay poder, hay poder
en el nombre de
Jesús! Hay victoria, hay esperanza,
hay salvación en Su luz.
Toda cadena se rompe ante Tu majestad,
y el corazón que está herido encuentra
libertad. ¡Jesús, Jesús, mi eterno Salvador!
Reinas por siempre,
poderoso
Señor. Que toda la tierra proclame Tu gloria,
¡Tuya es la fuerza,
Tuya es la victoria!
Si el mundo se derrumba,
yo confiaré en Ti.
Si cruzo por el valle,
Tú estarás junto a mí.
Si ya no tengo fuerzas para continuar,
Tu Espíritu me sostiene,
me enseña a caminar.
¡No hay otro nombre!
¡No hay otro Rey!
¡Jesucristo vive! ¡En Ti
confiaré!
¡Santo, Santo, Santo! ¡Digno eres,
mi Jesús! ¡Toda gloria y toda honra sean dadas solo a Ti!
¡Poderoso, invencible! ¡Rey eterno,
mi Señor!
¡Que los cielos y la tierra
canten de Tu gran amor!
¡Hay poder, hay poder
en el nombre de
Jesús! Mi esperanza está en Cristo,
mi victoria está en Su luz.
Aunque vengan mil tormentas,
no me apartaré de Ti,
porque el Rey que vive eternamente vive dentro de mí.
¡Jesús, Jesús, mi eterno Salvador!
Toda mi vida te entrega adoración.
Que toda la tierra
proclame Tu gloria, ¡Tuya es la fuerza,
Tuya es la victoria!
Jesús… Mi principio y mi final.
Jesús…
Tu poder es eternal.
Aquí estoy, rendida a Tus pies,
por siempre te adoraré.